Recital Handel Festival Karlsruhe - Febrero 2011

Con una sala de Opera con sus localidades casi agotadas recibió el publico a Franco Fagioli. El cálido aplauso inicial fue creciendo en vehemencia de aria en aria hasta rayar en éxtasis, finalizando con “Bravos” y una ovación cerrada. Con dos arias extras agradeció el carismático contratenor, "Si dolcè'l tormento" de "Divino Claudio", Monteverdi, cantado con una embrujadora belleza, compuesta de refinados matices, es casi imposible imaginar una interpretación mas impresionante.

La segunda aria fue una repetición de Benedetto Ferraris "Amanti io vi so dire" tomada del repertorio del programa que en esta ocasión cantó en forma relajada y llena de humor. La actuación de Franco Fagioli es de tal presencia tanto en el texto como en la música, que no queda otra cosa que dejarse llevar por la fascinación de su canto. Así de natural y llenas de vida pueden ser interpretadas las composiciones virtuosas del siglo diecisiete y dieciocho.

Badische Neueste Nachrichten, Birgitta Schmidt, 14.02.2011

El joven cantante argentino esta realmente saltando hacia una carrera internacional, Un merecido nacimiento para Kahrlsruhe que desde un principio le confió importantes papeles. Ya en la interpretación de Monteverdi se puedo apreciar claramente.ese aspecto congenial entre composición e interpretación. No solo porque su entonación es maravillosamente llena de color y flexibilidad. No solo porque su voz tolera inclusive los mas suaves tonos “Piano” y su timbre esta marcado por un tono melodioso y propio. Por sobretodo porque esa música tan ligada al lenguaje la interpreta en una forma prodigiosamente exacta, trabajando enteramente la expresividad del texto, ninguna silaba es dejada al azahar, ningún afecto es accidental, ningún movimiento musical se separa del texto cantado. Eso hace que, mas allá de su técnica fenomenal, el fascinante arte recitativo de Franco Fagioli encuentre el sonido ideal para cada pieza, y, en entre una retorcida filosofía del amor, y su sensibilidad propia, el preciso punto de equilibrio entre manierismo y veracidad. También en las cantatas del Barroco tardío de Handel y Vivaldi, las coloraturas son presentadas con chispeante brillantez, consiguiendo siempre, captar la idea central, dentro de la dramatización de las pasiones. En el ultimo punto del programa, las variaciones "Nel cor più non mi sento" de Paisiello, alcanza Fagioli el umbral del Bel canto de principios del siglo 19. Junto a las figuras corintias, son los tonos altos de una luminosidad fuera de lo común, ninguna cantante podría haber cantado esa aria en forma tan hermosa. Apasionadas ovaciones y un aplauso cerrado, para el Cantante. Gran demanda también en foyer en el momento de los autógrafos.

Der Rheinpfalz, 14.02.2011